Blog MundoMayor

Artículos, noticias, curiosidades, comunicación, eventos, sucesos, etc. En general y fundamentalmente relacionados con el ámbito de las personas mayores, la dependencia y los Servicios Sociales y el sector sociosanitario, pero no exclusivamente. Eso sí, siempre escrutando la actualidad para ofrecerte contenidos de calidad y solvencia contrastadas.

El Coronavirus no es ya "malvenido" a esta casa.

El coranavirus ya casi no viene a visitarnos. Y estamos encantados.

El pasado mes de febrero de este año publicábamos un texto en nuestro blog, hablando de la seguridad de las residencias de ancianos, durante de la Pandemia.

Uno de los sectores que más ha sufrido, y con mayor ferocidad, los ataques de este virus, la famosa COVID-19, ha sido, sin la menor duda, el residencial. Hemos sido testigos de lo devastador que ha resultado su ataque para nuestros mayores. Para los institucionalizados y para los que no lo están.

No es menos cierto que se trataba de un ataque imprevisto, por sorpresa, y que nos pilló a todos, por lo novedoso, completamente desarmados. Evidentemente, quienes primero sufrieron los efectos de su crueldad, fueron los colectivos más vulnerables y los más expuestos.

En las residencias se actuó tan rápido como se pudo para proteger a los mayores. Cuando, finalmente, se tuvieron los medios necesarios, no se escatimaron recursos materiales y humanos para minimizar el peligro de contagio.

La campaña de vacunación puesta en marcha a finales del pasado año priorizó a este colectivo. Mayores residentes y personal en contacto con ellos, en los centros y residencias.

El éxito ha sido (y sigue siendo) total. El número de infectados, con o sin síntomas, y de residentes fallecidos por culpa de este bicho infame, ha disminuido de forma manifiesta.

El 11 de abril, un importante medio digital (infolibre.es) publicaba un artículo tan interesante como esclarecedor que, sin mencionarlo expresamente, aludía a la seguridad de las residencias de ancianos en España.

El título de dicho artículo es ya toda una declaración: ?Los fallecimientos en residencias bajan en dos meses de 771 a dos muertes semanales gracias a las vacunas.?

También comenta de forma destacada que, según los datos del IMSERSO, el número de positivos ha descendido de 4.941 semanales en febrero, a 56 registrados durante la semana del 29 de marzo al 4 de abril.

El trabajo se ha hecho y se ha hecho bien, algunas veces, a pesar de circunstancias adversas alejadas del entorno puramente sociosanitario. De otro modo, estas cifras no serían posibles.

A día de hoy, ingresar a un familiar en una residencia representa un riesgo de contagio menor aún que el de mantener al mayor en un entorno de convivencia familiar. Un centro para mayores es un lugar especialmente protegido, donde se dispone de todo lo necesario para evitar la infección y, caso de contraerla, actuar con rapidez y eficacia.

Tantos meses y tanto dolor han sido unos maestros crueles pero eficaces. Nos han enseñado qué se debe y qué no se debe hacer. Han agudizado más aún nuestro sistema de alerta y protección hacia los más expuestos. Han sacado la mejor versión de cada profesional al cuidado de un anciano, dentro o fuera de las residencias. Han sido, y ahora lo son más todavía, un elemento de confort emocional para los mayores y sus familias.

La cadena de televisión Cuatro también aportaba sus datos, con un titular un poco más efectista, pero igualmente cierto en el contenido:

Ingresar a un familiar en una residencia es ahora tanto o más seguro, incluso, que antes de la irrupción de esta pandemia en nuestras vidas. No es exagerado.

Una de las cosas que nos enseña la Historia, cuando de hechos trágicos se trata, es que tenemos una gran capacidad para aprender de ellos y mejorar. Si la COVID ha tenido algo ?positivo? ha sido precisamente eso. Nunca antes se habían desarrollado vacunas eficaces y efectivas con tanta rapidez.

El SARS-CoV-2 nos ha enseñado, por las malas, eso sí, que cuando hace falta estar a la altura, lo estamos. Que sabemos priorizar y hemos entendido que nuestros mayores merecen, por su vida de sacrificio y entrega, ser protegidos en primer lugar. Que, a pesar de los palos en las ruedas de quienes, hasta de un tema tan sensible y crítico como este, pretenden sacar rédito, siempre va a haber buenas personas dispuestas a hacer lo moral y éticamente correcto.

Desde ESSIP y Mundomayor nunca nos cansaremos de agradecer a esas buenas personas su labor y entrega. Por fortuna, son muchos, muchísimos, los dispuestos a hacer lo correcto y no lo interesante. A trabajar sin descanso con el único propósito de proteger y defender la salud de nuestros mayores. Su bienestar. Su merecido descanso. Su vida.

Gracias a todas esas personas. Mil veces mil gracias.

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