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Enfermedades y afecciones más comunes que enfrentan las personas mayores

Ser mayor. Hacerse mayor. Envejecer. Hacerse viejo. La tercera edad. Ancianidad. Qué significa todo esto y, además, qué patologías son más propias de esta época de la vida.

El gran y prolífico actor Martin Erich Fritz Held (11 de noviembre de 1908 - 31 de enero de 1992), más conocido como Martin Held, dijo que «todo el mundo quiere llegar a viejo, pero nadie quiere serlo

Sin duda esta frase contiene la esencia emocional de la mayor parte de los seres humanos, cuando superan un cierto umbral cronológico.

Es triste, llegada una edad, reflexionar y darse cuenta de que uno ha pasado por la vida sin que la vida pase por uno. Pero, justo o injusto, tenemos que enfrentar ese extraño y a veces cruel proceso que es envejecer. Convertirnos en ancianos. De hacer conscientes nuestras limitaciones físicas.

La vida es un proceso lineal e irreversible. En condiciones normales, ese proceso es una vida gratificante, plena, satisfactoria. A esa sensación la llamamos ?haber tenido (o tener) una vida feliz?. Y ese es, o debería ser, el objetivo: que uno haya pasado por la vida y no simplemente la vida por uno, cuando se alcanza lo que llamamos la Tercera Edad.

Anciana de 100 años, feliz

El envejecimiento es un concepto que puede abordarse desde múltiples perspectivas: emocionales, psicológicas, físicas, intelectuales, etc.

Hoy vamos a centrarnos en el envejecimiento físico y en algunas de las enfermedades más habituales de las personas que, con mayor o menor convicción del suceso, alcanzan la ancianidad.

Desde un punto de vista fisiológico, envejecer significa que toda la maquinaria que nos ha acompañado hasta alcanzar cierta edad, ha estado funcionando a pleno rendimiento. Desde la más pequeña célula de nuestro organismo hasta el sistema neuronal más complejo, todo empieza a ?desgastarse? desde el mismo momento en que nacemos. Nuestro cronómetro se pone en marcha una vez empezamos a respirar por nuestros propios medios.

Hipócrates, científico griego del siglo V a.C., considerado el padre de la medicina, estableció las etapas de la vida en siete épocas:

  • La del bebé, los primeros siete años de la vida.
  • De la niñez a la adolescencia (de los 7 a los 14 años).
  • De la adolescencia a la juventud (de los 14 a los 21 años).
  • De la juventud (de los 21 a los 28 años).
  • La madurez (de los 28 a los 49 años).
  • La edad avanzada (de los 49 a los 56 años).
  • La vejez (a partir de los 56 años).

Esta clasificación redunda en el hecho de que las etapas de la vida son un puro acuerdo de consenso social, y que tienen que ver con la época en que se vive, y no con los años que se tienen. En pleno siglo XXI, por ejemplo, considerar anciana a una persona de 56 años es un disparate.

Sintetizando:

  • Pasamos de un entorno cálido y acogedor a un entorno frío y hostil.
  • En las etapas iniciales de la vida comenzamos un periodo de crecimiento y desarrollo de órganos, sistemas y funciones todavía no totalmente maduras, lo que, a su vez, también incorpora su propio proceso de ?desgaste?.
  • En función de los parámetros ambientales, sociales, laborales, emocionales, etc., que nos afecten, ese proceso de ?desgaste? comienza a ser cada vez más evidente y acusado. Nuestro cuerpo no se recompone con la misma facilidad, rapidez y eficacia de tiempos anteriores.
  • Comienzan a aparecer alteraciones y patologías asociadas a la edad fisiológica y también mental. Cada vez más estudios encuentran evidencias entre nuestra salud mental y el deterioro físico asociado.
  • Y, finalmente, más allá (o a pesar) de los estándares cronológicos fijados, nos ?hacemos viejos?.
  • Y hacen acto de presencia esas enfermedades típicas o propias de las personas de edad avanzada.

Vamos a ver cuáles son, clasificarlas por sistemas:

Aparato musculoesquelético: artrosis, osteoporosis, gota, pérdida de masa muscular (Sarcopenia), fracturas.

Hormonal: diabetes, menopausia  disfunción tiroidea, colesterol alto, metabolismo general más lento.

Neurológico: demencias, enfermedad de Parkinson, accidentes cerebrovasculares, mala visión, problemas de audición, problemas de equilibrio.

Visual: degeneración macular, glaucoma, hipertensión ocular.

Auditivo: Pérdida de la capacidad auditiva.

Cardiovascular: ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca congestiva, ritmo cardíaco irregular (arritmias y soplos), hipertensión, aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento de los vasos sanguíneos) y enfermedad vascular periférica, o enfermedad arterial periférica (flujo sanguíneo deficiente como resultado de vasos sanguíneos estrechos).

Respiratorio: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pérdida de volumen pulmonar.

Renal: función renal deficiente debido a diabetes e hipertensión de larga duración.

Dermatológico: caída del cabello, piel seca, picazón, infecciones.

Cánceres: próstata, colon, pulmón, mama, piel, vejiga, ovario, cerebro, páncreas.

Médula ósea y sistema inmunológico: incapacidad para producir suficientes células sanguíneas (anemia, mielodisplasia).

Gastrointestinal: úlceras de estómago, diverticulosis (pequeñas bolsas que se forman en la pared del colon), inflamación del colon o colitis por infección, o isquémica (flujo sanguíneo deficiente), dificultad para tragar (disfagia), estreñimiento, incontinencia intestinal, hemorroides.

Urinario: incontinencia urinaria, urgencia urinaria  dificultad para orinar, hiperplasia protática.

Bucodental: enfermedad de las encías, boca seca, pérdida de dientes, dentaduras postizas mal ajustadas.

Infecciones: infección del tracto urinario, neumonía, infección cutánea, herpes zóster, infección en el colon (diverticulitis, colitis).

Salud mental: depresión, ansiedad, trastornos del sueño, insomnio.

Problemas generales: fatiga, desacondicionamiento general, olvidos, efectos secundarios de medicamentos, disminución del apetito, adelgazamiento, caídas, deshidratación.

No es una relación apta para personas aprehensivas e hipocondriacas, somos conscientes, pero no es menos cierto que, con la ciencia como aliada, ni se han de padecer todas, ni la intensidad o consecuencias de éstas son tan graves o discapacitantes como podían serlo hace algunas décadas.

En todo caso, recuerda:

?Hacerse viejo? es un proceso. ?Ser viejo?, una actitud.

Ref.: MedicineNet

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