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9 hábitos para prevenir la demencia

Una de las alteraciones cognitivas más frecuentes en las personas mayores.

9 hábitos para para prevenir la demencia

La demencia es uno de los principales problemas que afecta a la salud y calidad de vida de las personas mayores, no sólo en España, sino en todo el planeta.

Los principales tipos de demencia se resumen en:

  • Enfermedad de Alzheimer
  • Parkinson con demencia
  • Demencia vascular
  • Demencia frontotemporal
  • Demencias por cuerpos de Lewy

De todas éstas, la primera afecta a un 70%  de los casos.

Lo más lamentable es que el número de personas con demencia podría triplicarse de aquí a 2050, según una investigación publicada en The Lancet Public Health, en la que ha colaborado la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

Es el primer estudio que proporciona una estimación para 204 países de todo el mundo. La previsión es que los adultos mayores de 40 años con demencia, pasen de más de 57,4 millones de casos en 2019, a casi 153 millones en 2050. (neurología.com)

Son unas cifras que ponen los pelos de punta, así que en nuestro artículo de hoy te vamos a presentar 9 hábitos que pueden ayudar a prevenir el riesgo de desarrollar algún tipo de demencia.

  1. Estimulación cognitiva.

Cualquier tipo de ejercicio que estimule el intelecto es perfectamente válido. Trabajar la memoria, la comprensión, la concentración, a través de la lectura, la resolución de pasatiempos, o juegos de ordenador y apps para móviles y tabletas.

  1. Alimentación saludable.

Una nutrición adecuada y saludable influye notablemente en nuestro cerebro. No sólo por el aporte de nutrientes directamente relacionados con algunas funciones cerebrales, sino por el beneficio para nuestra salud cardiovascular.

  1. Pasear en un entorno alejado de la contaminación ambiental.

Dar un paseo al aire libre es muy beneficioso para tu cuerpo. Ayuda a las personas a pensar de manera más positiva, mejora la digestión, estabiliza la presión arterial y mejora tu sistema inmunológico.

  1. Ejercicio.

Ya hemos hablado en varias ocasiones de lo importante que es el ejercicio físico. No son pocos los estudios científicos que avalan su práctica habitual con la mejora del estado físico y mental.

  1. Respiración.

Todos damos por hecho que sabemos respirar. Al fin y al cabo, llevamos haciéndolo desde que nacemos. Pero, en realidad, no es así. A menudo tenemos una respiración superficial e insuficiente. Ten en cuenta que el proceso de ?respiración? se lleva a cabo en las células. Inspirar y espirar se llama ventilación. Así que si nuestra ventilación es inadecuada, nuestra ?respiración? también lo será y nuestras células se acabarán deteriorando prematuramente.

Tómate un rato cada día, en posición relajada, y lleva a cabo ejercicios conscientes de ventilación (respiración). Una mejor oxigenación celular es sinónimo de un mejor funcionamiento cerebral.

  1. Aprende a tocar un instrumento.

Nunca es demasiado tarde para aprender a tocar un instrumento. Cualquier instrumento. La cuestión es hacer música. Nadie te va a pedir que te conviertas en un maestro virtuoso y, además, no lo necesitas para mejorar tu función cognitiva. Son también numerosas las investigaciones que avalan este hecho, así que no valen excusas.

  1. Dormir lo suficiente.

Es durante el periodo de sueño cuando nuestro sistema nervioso central se ?resetea? para estar a punto en la siguiente jornada. Un tiempo de descanso insuficiente o superficial, sea por alguna patología cardiorrespiratoria, psicoemocional o medioambiental, conseguirá que ese proceso se lleve a cabo de forma incompleta o defectuosa, lo que terminara por deteriorar las funciones cognitivas superiores a medio plazo: memoria, concentración, razonamiento, etc. El riesgo de terminar convirtiéndose con el paso del tiempo en una demencia, es importante.

  1. Contacto social.

Cuanto más mayores nos hacemos, más solos nos vamos sintiendo. Amigos que ya no están, menos contacto con la familia, menos vitalidad, menos energía. Este aislamiento también influye en cómo nuestro cerebro procesa la información: soledad, depresión, ansiedad. Estas patologías son vectores que nos aproximan a la posibilidad de terminar desarrollando algún tipo de demencia.

  1. Evocación.

Juega con tus capacidades espaciales. Intenta recordar números de teléfono, calles, nombres y apellidos de gente conocida. Haz la lista de la compra, pero intenta no utilizarla cuando vayas al mercado. Lleva cabo cálculos sencillos de memoria, suma y resta años y edades. Calcula qué edad tenías cuando sucedió tal o cual cosa, de memoria.

Estas 9 tácticas ayudarán a que la parte cognitiva de tu cerebro esté en forma. Recuerda que éste no se deteriora por ?exceso? de uso, sino más bien al contrario: mejora.

Así que ya sabes: pon a tus neuronas a hacer pesas, que te lo van a agradecer.

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